Las luces se apagaron.
No hubo gritos, y mucho menos corridas.
Solo unos pocos celulares se encendieron.
Sombras moviéndose, respiraciones contenidas, guardias intentando ver sin ver.
Y Leonardo…
Leonardo no respiró.
Un segundo antes estaba mirando al pasillo por donde Ethan había desaparecido.
Un segundo después, el nombre de Ariana le atravesó el pecho como un disparo.
—Ariana… —susurró, con la sangre helada.
Mientras todos intentaban mantener la compostura, él ya estaba avanzando, empujando