Emma se puso de pie, sorprendida… y atraída. Harry seguía apoyado en el marco de la puerta, con esa sonrisa peligrosa. William dio un paso adelante, como si quisiera interponerse entre su reina y aquel desconocido, pero Emma levantó una mano, firme, tajante.
—William —dijo sin dejar de mirar a Harry—. Retírate. Déjame a solas con el señor Velmon.
William abrió la boca para protestar. Hizo una mueca de desagrado evidente, como si entregarla así fuera una traición a su función. Pero bajó la cabez