El televisor de la enfermería seguía emitiendo las imágenes de la boda, una procesión de blanco y negro que hería más que los muros de la prisión de Blackwood. Lauren se sentía como si estuviera viendo el funeral de su propia alma. Pero justo cuando el dolor amenazaba con quebrarla, la puerta se abrió. Malcom Burke entró con el rostro impasible, ignorando el caos de las noticias que llenaban la pequeña habitación.
Se acercó a ella, pero Lauren retrocedió, su espalda chocando contra la pared frí