Los siguientes días fueron agotadores, entre visitas a refugios, hospitales y fundaciones, apenas podía concentrarme en repasar las respuestas a las preguntas que tendrían preparadas para mí. Como si fuera poco, mi tiempo escaseaba para ponerle atención a Aife quien hacía destrozos todo el tiempo.
Yola apenas la toleraba y la dejaba la mayor parte del tiempo en el roof garden que teníamos, llegaba tarde por las noches solo para limpiar y sacarla a dar la vuelta. Me sentía tan mal por ella, pero