Los fotógrafos y periodistas de mi padre siempre estaban presentes, se encargaban de hacer que nos viéramos como salvadores y de escribir columnas que nos favorecieran. La diferencia con ellos era que no estaban sobre nosotros a cada rato, a veces eran tan discretos, que olvidaba que estaban ahí.
—Mi esposa estará encantada de hacer compañía y ayudar a los residentes —Anuar lo dijo tan convincente, que poco me faltó para sentirme encantada de hacer compañía—. Les trajo una amiga, también —señal