Mandy rompió el beso, observó a Denver con incredulidad, no parecía ser el mismo dulce hombre del pasado.
Cuando mirò los ojos de Abigail, Mandy encontró dolor.
«¿Acaso ella siente algo por Denver? ¡No! Ella dañó a Denver, incluso casi lo destruyó. ¡Ella no es una víctima!», pensó.
Mandy alzó la barbilla, con un gesto de severidad.
Abigail hundió la mirada.
—Sigue limpiando, Abigail —dijo Denver.
La mujer asintió, no importaba su humillación, ella no dijo nada.
Denver sintió rabia, hubies