91° La trampa que respira.
El centro comercial estaba demasiado vivo para el tipo de muerte que yo llevaba encima.
Luces, gente, risas, bolsas llenas de compras, niños corriendo entre los pasillos… todo era tan normal que resultaba absurdo. Caminaba entre ellos con el corazón latiendo con fuerza, cada paso medido, cada respiración controlada, como si en cualquier momento todo pudiera romperse.
Porque iba a romperse.
Tenía la certeza.
La sentía en el estómago, pesada, incómoda, creciendo como una advertencia.
Michael habí