Uno de los accionistas minoritarios de la ferroviaria Montenegro, y también la única persona que ha sido amable conmigo, apareció de repente.—Tranquila —dijo con voz firme—. Yo te voy a ayudar… y cumplió su promesa, me acogió cuando más lo necesité, cuando lo había perdido todo, cuando comenzaron mis deseos de venganza.— La venganza es mala — me había dicho una mañana, cuando ya era capaz de caminar nuevamente y las heridas de mis pies ya comenzaban a sanar —eso no te traerá paz.— ¿Paz? ¿Crees que lo que necesito es paz? no la quiero, no me importa, venganza es lo que busco, y la encontraré con o sin tu ayuda…me puse de pie para irme, pero la cálida mano del hombre se envolvió en mi muñeca.— Podrías empezar con algo… eres buena investigando, ¿verdad? puedes estudiar, y cuándo tengas el conocimiento suficiente, puedes empezar por aqui — me tendió una fotografía, era del doctor que me había quitado a mi bebé — empieza desde abajo, todos pagarán, pero debes ser más inteligente, As
Leer más