145° La herencia que se elige.
El aire se quedó suspendido.
No era una metáfora.
Se sentía real.
Pesado.
Como si la cueva entera estuviera conteniendo la respiración, esperando… algo. Una palabra. Un movimiento. Una decisión que nadie podría deshacer después.
Santiago no bajó el arma.
Ni un centímetro.
Sus brazos estaban firmes, pero su pecho subía y bajaba con fuerza. No era calma lo que lo sostenía. Era tensión pura, llevada al límite.
Frente a él, William Wilson no parecía preocupado.
Eso era lo más inquietante.
No se mov