144° A muerte.
El primer impacto no fue decisivo.
Ni el segundo.
Ni el tercero.
La pelea entre Mauricio y William no tenía nada de elegante ni de limpio. Era brutal, directa, sin espacio para errores… y, aun así, había algo profundamente distinto entre ambos.
Se notaba.
Se sentía.
William era mejor.
No más decidido.
No más furioso.
Mejor.
Cada movimiento suyo tenía intención. No desperdiciaba energía. No reaccionaba por impulso. Parecía estar dos pasos adelante, incluso cuando Mauricio atacaba con toda la fue