Mundo ficciónIniciar sesiónBrian se acercó a mí con rabia. Estiró sus manos para sujetarme por el cuello. Pero antes de que siquiera pudiera acercarse demasiado, me evadí rápidamente y durante los últimos cinco años también aprendí algunas técnicas de autodefensa.
Se quedó mirando en estado de shock, con los ojos muy abiertos.
— ¿Qué diablos es lo que estás haciendo? — me gritó — . ¿Qué haces aquí? ¿Cómo se te ocurrió meterte con mi padre? ¡Eres una enferma!
— ¿Yo soy una enferma? — le pregunté, acercándome y él retrocedió. Teniéndolo de nuevo frente a mí, todo el dolor de mi pasado retornó como una noria, con fuerza, pero seguí manteniendo mi compostura — ¿Te parece que soy una enferma? ¿Después de todo lo que tú hiciste? ¿después de que me arrebataras todo en la vida?
Vi que su mirada se ensombreció.
— ¿Haces esto solo por tu bastardo? — preguntó y mis puños se apretaron —vengarte no lo va a traer de vuelta — me aguanté las ganas de golpearlo, todo el amor que llegué a sentir por él se transformó en un odio cegante — Eso es lo que quieres, entonces: Venganza, por eso destruiste ese hospital y enviaste a la cárcel al doctor y a mis guardaespaldas.
— Sabías que vendría, ¿no es así? cuando veías que todo nuestro pasado se consumía por mi venganza sabías que vendría ¿rogaste para que nunca llegara? —pero él pasó saliva.
— ¿Crees que la venganza te va a devolver al bastardo que te arrebaté? — preguntó de nuevo.
Que hablara así de nuestro hijo hizo que apretara los puños con muchísima fuerza. Ese hombre era un monstruo, y sus palabras solamente me recordaban que lo que estaba haciendo era lo correcto.
— Quiero que me escuches muy bien — le dije — . Tu padre no sabe quién soy. No sabe que soy la mujer que un día juraste amar. Y a ninguno de los dos nos conviene que se entere.
— ¿Por qué?
Saqué de mi cartera una copia del contrato.
— Porque le hice firmar esto. Si él disuelve el contrato, o si intenta hacerlo, tendrá que cederme parte de las acciones de la ferroviaria — El hombre miró aterrado los papeles que yo le ofrecía
los tomó lentamente y le di todo el tiempo que quiso para que viera que en efecto estaban bajo mi poder, nada podría salvarlo ahora.
— No ´puedo creer que papá firmara esto, ¿como lo convenciste?
— Fue más fácil de lo que supuse, tal vez es tan idiota como tu.
— No… — murmuró — Papá nunca hace un movimiento si no va a ganar.
— Si aprecias un poquito el preciado negocio de tu familia, vas a obedecerme. Si, tienes razón, vengo por venganza, y la voy a obtener. La voy a obtener toda, ¿me escuchaste, Brian? Ahora iremos nuevamente a la cena y pedirás un espacio para hablar. Vas a darme la bienvenida, ¿escuchaste? Y frente a todos, vas a llamarme "madre".







