58° La ejecución.

A la mañana siguiente, cuando Mauricio me despertó, estaba tan terriblemente cansada que me costó abrir los ojos.

Me dolía todo el cuerpo y el golpe en el centro de la frente había creado un morado que comenzaba a ponerse verdoso.

Por suerte, la enfermera que me había atendido la noche anterior, después de revisarme y asegurarme de que estuviera bien, me prestó un poco de su maquillaje para poder cubrir por completo el moretón que se me había formado.

La muerte de Michael iba a suceder vía vide
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