57° El libro de las reinas.
Antes de resolver cualquier otra situación, lo primero que teníamos que hacer definitivamente era solucionar el problema con los Chubascos, antes de siquiera permitir que las manos de Mauricio se deslizaran por debajo de la blusa que tenía puesta. Así que lo aparté dándole un empujón con poco disimulado desprecio.
— ¿Quieres tocarme otra vez? Entonces libera a Michael.
— Sabes que no puedo hacerlo.
— Entonces ni siquiera me mires, ¿oíste?
Subí por las escaleras nuevamente. En la sala princip