59° Más presión.
Una nueva presión encima. Y esa dolorosa sensación en el estómago porque sabía que a lo que tendría que enfrentarme no iba a ser nada fácil. Volteé a mirar hacia donde estaba Michael: la palidez de su rostro había desaparecido.
Parecía que ahora al fin había logrado salvarlo. Y cuando las personas que estaban alrededor del círculo en el que iban a ajusticiarlo comenzaron a apartarse, el hombre llegó hasta mí y me abrazó con fuerza, con tanta fuerza que sentí que me estaba aplastando.
— No pued