37° La confesión en el aire.
Michael observó las palmas de sus manos.
— Eres una buena investigadora — murmuró — . Y no quiero ser grosero, pero esto es algo que no te concierne.
— Claro que me concierne. Me concierne bastante porque estoy viajando contigo, un completo desconocido al que le entregué prácticamente mi integridad. Creo que merezco saberlo.
— No mereces — me interrumpió.
Se había vuelto frío y estoico cuando clavó sus ojos azules en los míos.
Pude ver que intentaba descifrarme, pero yo era incluso más dif