36° El vuelo hacia España.
Un rato después de recorrer las calles de la ciudad, estábamos en una especie de aeropuerto privado.
No se parecía, sinceramente, al lugar en el que supuestamente había viajado Mauricio porque Michael me había dicho que tenía una pista privada, pero esa no solo no se veía como una pista privada, parecía más bien clandestina, poco profesional y de hecho peligrosa.
El pavimento ni siquiera se veía completamente liso. Frente a nosotros había una enorme avión de carga.
— ¿Se supone que vamos a via