— Diana ¿Puedes acercar esto a la Oficina Presidencial? — La mujer se da la vuelta y observa a la secretaria que tenía ante ella, no había razones para negarse así que acepto llevar los documentos.
Estaba a pocos metros de la oficina cuando una figura femenina apareció desde el lado opuesto del pasillo.
Margrot Stewart.
Era imposible no reconocerla.
Alta, estilizada, vestida con un abrigo claro de corte impecable, tacones finos que marcaban cada paso con seguridad. Su cabello rubio caía con perfección calculada sobre los hombros. Margrot no caminaba: se exhibía. Como si aquel edificio también le perteneciera.
Diana se detuvo apenas un segundo. No por miedo. Por reconocimiento. Había escuchado y habia visto que era la ex novia de su esposo. Margrot también la vio. Y sonrió.
No fue una sonrisa amable. Fue lenta. Afilada. De esas que se curvan cuando alguien cree haber encontrado una debilidad que explotar.
— ¿Tú?… —dijo, acercándose de manera amenazante.
Diana no respond