El despacho de Jeremy Ambrosetti seguía envuelto en un silencio pesado.
Después de terminar la llamada con su antiguo asistente, Jeremy permaneció de pie frente a la ventana durante varios minutos. Sus manos estaban apoyadas detrás de su espalda, su postura recta y dominante como siempre.
Pero su mente estaba lejos.
Muy lejos.
Diana.
Ese nombre seguía regresando una y otra vez.
Jeremy frunció ligeramente el ceño.
—¿Quién eres realmente…?
Murmuró.
En ese momento se escuchó un suave golpe en la p