La noche en España se encontraba sumida en un silencio profundo.
Las luces del jardín apenas iluminaban la silueta de la Residencia Ambrosetti, y dentro de la gran habitación, Jeremy Ambrosetti dormía inquieto.
Su respiración era irregular.
Su mente… no estaba en calma.
Las sombras parecían moverse detrás de sus párpados cerrados.
Entonces comenzó el sueño.
Primero fue un sonido.
Un gemido bajo.
Doloroso.
Jeremy frunció el ceño incluso mientras dormía.
—Mmm…
Luego apareció la imagen.