El estacionamiento de Ambrosetti Corporation estaba casi vacío a esa hora. El sol comenzaba a descender, pintando el concreto de un dorado tenue que alargaba las sombras de los vehículos estacionados.
Diana salió del edificio con el bolso colgado del hombro y la mente aún atrapada en números, informes y en las pequeñas irregularidades que había descubierto esa tarde. Su cabeza estaba llena de cálculos, hipótesis y dudas acerca de lo que realmente Nathaniel estaba haciendo, necesitaba tener cer