La isla parecía sacada de un sueño.
El mar se extendía hasta el horizonte como un inmenso manto azul brillante.
Las olas avanzaban suavemente hacia la costa.
La arena blanca reflejaba la luz del sol.
Y la brisa cálida transportaba el aroma de las flores tropicales que crecían por toda la propiedad.
Era uno de esos lugares donde el tiempo parecía detenerse.
Donde las preocupaciones desaparecían.
Donde la vida se volvía sencilla.
Y precisamente por eso Jeremy había decidido llevar allí a su famil