Cap. 116: El amor no tiene edad.
Cap. 34: Lo mejor que nos ha pasado.
Verónica respiró hondo y asintió. La enfermera le ayudó a recostarse mejor en la camilla y levantó suavemente la blusa, dejando al descubierto su abdomen.
El doctor aplicó el gel frío, lo que hizo que Verónica se estremeciera ligeramente, y luego colocó el transductor sobre su vientre. La pantalla del ecógrafo cobró vida, mostrando imágenes borrosas al principio, pero luego una pequeña figura comenzó a hacerse visible.
—Ahí está —dijo el doctor, señalando la pantalla con una sonrisa—. Aquí está su bebé. Tiene aproximadamente cinco semanas de embarazo.
Alexander se inclinó hacia la pantalla, con los ojos brillando de emoción.
—¿Eso es…? —preguntó, señalando el pequeño punto que se veía en la pantalla
—Sí, ese es su bebé —confirmó el doctor—. Todo parece estar bien para esta etapa.
Verónica llevó una mano a su boca mientras observaba la pantalla, incapaz de contener las lágrimas. Nunca había pensado que experimentaría algo así.
«Un bebé. Dentro de