Cap. 115: El amor no tiene edad.
Cap.33: No era lo que Verónica pensaba.
La sala de consulta estaba en completo silencio, salvo por el leve tic-tac de un reloj en la pared. Alexander estaba sentado junto a Verónica, inquieto. No dejaba de entrelazar y desenlazar los dedos, mirando hacia la puerta cada pocos segundos. Verónica, por su parte, permanecía recostada en la camilla, con los ojos cerrados y una mano sobre la frente.
—Esto está tardando mucho —murmuró Alexander, rompiendo el silencio. Su tono era bajo, pero cargado de