Cap. 127: El amor no tiene edad.
Cap. 45: No cambiaría nada de esto.
El pánico se apoderó de Verónica.
—¡Hagan algo! ¡Por favor, hagan algo!
Intentó levantarse, pero el dolor en su cuerpo la obligó a caer de nuevo en la silla de ruedas.
—¡No, no, no! —sollozó—. ¡Benjamín, mi amor, pelea!
Alexander se quedó paralizado un segundo. Luego se acercó a la incubadora y apoyó la mano contra el cristal.
—Vamos, hijo, pelea. Pelea como lo ha hecho tu mamá.
Las lágrimas de Verónica caían sin cesar.
—Por favor, bebé… Soy mamá. Estoy aquí, mi amor. No nos dejes.
Los médicos trabajaban rápido, tratando de estabilizarlo. La tensión en la sala era insoportable.
Y entonces, el monitor comenzó a regularse.
Un pitido estable.
Benjamín volvió a respirar.
Verónica sollozó y metió la mano en la incubadora.
—Eres fuerte, mi amor… Perdóname por no haberte esperado lo suficiente… pero estoy aquí ahora.
El bebé movió sus deditos y los cerró alrededor del dedo de su madre.
Alexander apoyó la frente en la de Verónica y exhaló con fuerza.
—Nuest