Cap. 126: El amor no tiene edad.
Cap. 44: Las alarmas se encienden.
El tiempo en la UCIN parecía moverse diferente. Un día duraba una eternidad y, al mismo tiempo, se desvanecía en un parpadeo. Para Verónica, cada segundo era una mezcla de amor y terror.
Su hijo estaba allí, en la incubadora, luchando con cada respiro. Tan pequeño. Tan frágil.
Cada vez que uno de los monitores emitía un pitido diferente, su corazón se detenía un instante. Y cuando uno de los médicos entraba con una expresión distinta, sentía que el suelo se hu