Takashi sostenía a Mia con firmeza, sus manos grandes y cálidas sobre sus brazos, haciendo que Mia se sintiera amada y protegida, y no era solo las palabras del mayor, era ver el fervor y la devoción en su mirada, como si ella realmente fuese algo único y precioso.
— Te amo, Mia — repitió, Takashi con su voz temblando de emoción. — Te he amado desde hace mucho tiempo, pero no sabía cómo decírtelo. — la sorpresa era más que clara en el rostro blanquecino de Mia, se veía tan tierna y Takashi se d