Mia corría por el bosque, la vegetación producía sombras y luces, gracias a los rayos de sol que atravesaban las copas de los árboles, detrás de ella un cachorro lanudo y de gran tamaño ladraba, tratando de morder el dobles de su falda, una risilla de nervios escapo de ella y acelero aún más su trote.
— Conejito, se supone que el cachorro es para que cuide a nuestra princesa, no para que corra todo el día tras de ti, para eso estoy yo.
La voz de Takashi la detuvo, ¿nuestra princesa? Se dijo aun