Salvatore Mancini.
Despierto por el fuerte llanto que puedo oír a lo lejos. Frunzo el ceño y miró la hora en mi celular. 03:12 AM.
Me levanto de la cama y voy a ver a Isabella. Al abrir la puerta de su habitación, ella estaba caminando por la habitación con Luca en sus brazos que lloraba a todo pulmón.
—Mierda, te has despertado. Lo siento—se disculpa
—¿Está todo bien?
—No, creo que Luca ha agarrado una gripe—responde Isabella—. Está caliente y no ha parado de llorar en estos últimos quinc