Isabella Romano.
—No se porque pareces sorprendida—murmuro contra el celular, sintiendo el calor acumularse en mi rostro—. No es como si fuera un hombre cruel todo el tiempo.
—¿Salvatore Mancini? ¿El mismo hombre el cual recriminaste por ser criminal?
Suelto una pequeña risa mientras jugaba con las puntas de mi cabello.
—Bueno, a veces sigue siendo peligroso, arrogante y un completo imbécil cuando se lo propone… pero—realizó una pausa y relamo mis labios—. Hay momentos en donde se olvida de