Isabella Romano
Abro mis ojos lentamente y miro a mi alrededor, mientras trataba de adaptarme a mi entorno. Froto mis ojos con pereza y me incorporo en la cama.
Los recuerdos de anoche me golpearon de inmediato, la humillación de mi padre y la indiferencia de mi madre hacia mi. La manera en que ambos pensaban que yo no era la hija que deseaban tener. Su hija perfecta era Giulia, no yo.
Anoche luego de llegar al penthouse, me había encerrado en la habitación y lloré hasta dormirme, porque el d