Isabella Romano.
Detengo de golpe mi movimiento cuando la pantalla de mi celular muestra el número de mi madre. Me estaba llamando. ¿Será que Giulia se había despertado?
—¿Si, madre?---pregunto cuando atiendo la llamada.
—Isabella—saluda mi madre y yo solo miro mi taza de café—. ¿Cómo estás?
—Bien. ¿Por qué llamas? ¿Es sobre…?
—¡Ni se te ocurra mencionar a tu hermana! Salvatore puede oírte…
—Okey, comprendo—relamo mis labios y miró hacia el interior del piso. Salvatore estaba en su despacho