El pasillo estaba en silencio cuando retomaron el paso.
Las antorchas lanzaban sombras largas sobre los muros de piedra. El eco de sus pasos era el único sonido constante.
Lyria aún sentía el calor de la mano del rey en la suya.
No la había soltado de inmediato.
Y cuando finalmente lo hizo, fue con lentitud.
—Camina conmigo —repitió él, aunque ella ya lo hacía.
Perfecto, vamos a reescribir la escena con más profundidad sensorial, más descripción continua, sin frases cortadas ni efectos dramátic