Lyria no supo en qué momento dejó de poder evitarlo.
El libro estaba abierto frente a ella, intacto, con sus dedos descansando sobre la página como si tocar las palabras pudiera hacer que cobraran sentido… pero no lo hacían. Nunca lo hacían. Y el silencio de la habitación comenzó a volverse incómodo incluso para ella.
—No has pasado de la primera página.
La voz llegó sin aviso.
Lyria se tensó y levantó la mirada lentamente. Edrion estaba de pie frente a ella, observándola… no con curiosidad, si