Pensé que lo sabía...
El coche todavía no se ha detenido del todo cuando abro la puerta.
No pienso. No mido. No espero órdenes.
Salto a la acera y empiezo a correr.
Los gritos llegan primero. Luego el caos. Sirenas, pasos, gente retrocediendo. Escucho disparos a lo lejos, secos, rápidos, y sé que los míos ya están respondiendo, que el detective está dando órdenes, que alguien está intentando cerrar el perímetro.
Pero nada de eso importa.
Solo ella.
La veo desde lejos, tendida en el suelo, rodeada de gente, y mi pecho