Isa
—Isa.. no vuelvas a hacerme esto…
Él entra como si hubiera estado conteniéndose del otro lado, como si hubiera corrido hasta aquí. Sus ojos me recorren de arriba abajo en una fracción de segundo, buscando heridas nuevas, buscando sangre, buscando señales de que llegó tarde.
—Isa.
No dice nada más. Me envuelve en sus brazos con una fuerza que no duele, pero que me deja claro que estuvo a punto de perder el control. Yo me aferro a su camisa como si el mundo todavía pudiera derrumbarse en cual