El bosque ancestral se extendía como un mar infinito de verdes profundos y sombras danzantes bajo el sol del mediodía. El aire estaba cargado del aroma a tierra húmeda, resina de pinos y el leve rastro de presas lejanas. Era un día perfecto para la cacería, uno de esos que recordaban los viejos tiempos, cuando Sech y Lysander corrían juntos como cachorros salvajes, sin coronas ni traiciones que los separaran.
Sech había logrado lo imposible: convencer al Consejo. No sin esfuerzo. Horas de debat