Perspectiva de Sech.
La agonía se había convertido en una inercia letal y absoluta. el mundo se había reducido a un frío opresivo y el sonido amortiguado de una desesperación lejana. La muerte parecía apoderarse del cuerpo de Isis.
La sacudí desesperadamente, presionándola contra mi pecho, pero todo era en vano. El veneno se extendió por su torrente sanguíneo sin que yo pudiera evitarlo.
—¡Sácala de aquí, pedazo de animal! — gritaba Ragnar en mi conciencia, su voz desgarrada. —¡Está muerta! Su