La victoria de Alexandra por recuperar la biblioteca había sido efímera. Aunque el espacio ahora era suyo de nuevo, la atmósfera en el palacio seguía siendo tensa. Adriano mantenía una distancia glacial, y cada interacción con él era un recordatorio de los términos frágiles en los que se basaba su triunfo. Sin embargo, el pequeño rayo de luz que era Aurora y la posibilidad de sumergirse en sus libros le daban la fuerza para seguir adelante.
Estaba en la biblioteca, rodeada del olor reconfortant