Capítulo 10. Reacción
Ivy Cross
La brisa nocturna me rozó el rostro como una caricia suave, casi burlona, y sentí un leve escalofrío recorrerme la espalda. Estaba de pie junto a Alejandro, frente a la mansión, mientras las camionetas negras se alejaban lentamente por el camino de grava, perdiéndose entre los árboles centenarios que custodiaban la propiedad como guardianes mudos. Las luces traseras tintineaban como luciérnagas artificiales antes de desaparecer por completo.
Apreté los labios. Sabía que había tomado m