El sol comenzaba a ocultarse tras los rascacielos de cristal de la ciudad, tiñendo el cielo de un naranja sangriento mientras Elyna y Julián salían del imponente edificio de la corporación.
El aire era fresco, pero la tensión entre ellos seguía siendo palpable.
Johnson, ya los esperaba con la puerta del sedán negro abierta, listo para emprender el regreso a casa.
Durante los primeros minutos del trayecto, el silencio fue el único pasajero.
Elyna miraba por la ventana, perdida en sus pensamientos