Mundo ficciónIniciar sesiónEl deseo y la pasión se complementan cuando tienen el mismo objetivo: el clímax. Desde lo prohibido hasta lo fugaz, lo intenso y lo predeterminado. Cuando la excitación se apodera de tu cuerpo, la única forma de saciar cada una de tus necesidades carnales es poder llegar al orgasmo.
Leer másRelato 2: Despedida de soltera Alina está a punto de casarse y tener su vida “soñada”. Juan es un bailarín exitoso, lujurioso y sensual, amante del sexo.¿Podrá la despedida de soltera de Alina revelar lo que su cuerpo quiere en realidad?***El espejo de reservado del lugar le devolvía a Alina una imagen que había estado esperando con ansias desde el momento en el que conoció a su futuro esposo. El vestido de seda blanca, de un corte impecable y tirantes casi invisibles, se amoldaba a su cuerpo como una segunda piel. Su sensualidad brotaba por cada poro de su piel. Sobre su dedo anular brillaba el diamante de compromiso, recordando su destino: en setenta y dos horas, se convertiría en la esposa de un hombre ejemplar, un hombre que le daba de algún modo la vida que ella necesitaba y deseaba. Dinero, poder, amor… algo con lo que cualquier mujer se sentiría satisfecha.Aunque había algo que faltaba en esa fórmula para que todo fuera perfecto: El sexo. Él era un hombre aburrido y monó
RELATO 1: Un invitado en casa. Simon llevaba aproximadamente dos semanas viviendo con ellos. Dos semanas en las que él se había encargado de darle sexo salvaje a Camila cada vez que tenía la oportunidad. Lorenzo pasó por alto cada uno de los detalles en los que Camila se veía más radiante, más… sexual. Finalmente, él continuaba con su misma postura, dejándola a ella como al final de su lista. La rutina ante los demás, ante su familia, para ella, seguía siendo igual. Un ama de casa que aparte de hacer sus cosas normales, disfrutaba del invitado en su casa. Camila estaba en la lavandería, tratando de doblar sábanas a la luz de una vela, cuando sintió la vibración de los pasos de Simón detrás de ella. No se giró. Sabía que era él por la forma en que el aire se cargaba de estática… se cargaba de excitación. Él se acercó y soltó el cordón del vestido que ella tenía, en la parte de atrás. —Te ves candente… y yo quiero mi dosis diaria de placer —ella soltó una risa jocosa. —Lorenz
RELATO 1: Un invitado en casa. Camila cerró sus ojos, Simón estaba completamente desnudo, al igual que ella. La vergüenza había abandonado su cuerpo en el momento en el que él la hizo sentir deseada.Simón terminó de amarrar cada una de sus extremidades, dejándola completamente inmóvil. Simón derramó un poco de miel a lo largo del cuerpo de ella. Camila cerró los ojos, su cuerpo se sentía mojado. Él se hizo sobre ella, la imagen desde la posición de ella era excitante.Simón comenzó a pasar su lengua delicadamente por ella, siguiendo el rastro de miel, lamiendo todo a su paso sin dejar un solo espacio libre de sus besos húmedos. Sus fuertes manos apretaban los muslos de Camila sin contemplación. La respiración de Camila aumentó considerablemente, y el calor que su cuerpo emanaba delatada que tan excitada estaba. Simón llegó hasta su boca, ella mordió el interior de su mejilla, deseosa porque por fin esos labios gruesos pudieran besarla. Él sonrió con arrogancia, y luego lentam
RELATO 1: Un invitado en casa. Luego de lo ocurrido en la mañana el día transcurrió con normalidad… o lo más parecido a la normalidad. Simón no desaprovechaba ningún momento para poder meter sus dedos dentro de ella, poder hacerla sentir y gemir llena de placer. La hora de la cena se estaba aproximando y Camila debía comportarse de nuevo como la perfecta ama de casa. La mujer intrépida que solo se dedicaba a cocinar, lavar, planchar y atender a los demás. Con la diferencia de que hoy una de sus fantasías se había cumplido.Simón estaba de pie frente al ventanal del jardín, sin camisa, solo con sus pantalones de lino. Mientras bebía un poco de café. La luz de la luna esculpía los músculos de su espalda y el tatuaje que subía por su columna hasta perderse en la nuca. Camila se cruzó de brazos mientras lamía sus labios observándolo, había desbloqueado una nueva necesidad: pasar sus manos por aquel tatuaje y que su lengua lo recorriera hasta llegar al final.Simón dejó el vaso que
Último capítulo