Seis meses después
La primavera no solo había llegado al calendario, sino también a las vidas de Elyna y Vera.
Aquella mañana, el sol de la Toscana parecía haberse concentrado en el inmenso jardín de la mansión familiar, donde el aroma de miles de rosas blancas y rosadas embriagaba el aire.
Elyna y Vera habían decidido sellar el destino de sus hijos bajo el mismo cielo.
Era una hermosa fiesta de bautizo; venían también periodistas bastante intrigados.
El jardín estaba abarrotado de amigos íntim