El Sendero de la Niebla y la Sombra de la Traición
El frío de la mañana se colaba insidiosamente por el cuello de mi abrigo, mordiéndome la piel, pero en aquel instante, el gélido abrazo del aire era insignificante. Cael caminaba delante de mí, su figura imponente abriendo un camino invisible, una estela de determinación a través de la niebla densa que aún flotaba baja sobre el bosque, como un sudario etéreo. El aire mismo estaba cargado, pesado, como si el propio viento supiera que algo trasce