Capítulo 42
La bruma se quedó atrás, pero el frío seguía colándose en mis huesos. Caminábamos en silencio, el bosque a nuestro alrededor susurrando con la vida invisible que lo habitaba, como si incluso la naturaleza contuviera el aliento ante lo que estábamos haciendo: abandonando el Norte, huyendo del Consejo, escapando de un destino que parecía sellado.

Ava estaba junto a mí, pero no era la misma mujer que había conocido antes. Sus hombros tensos, sus manos cerradas en puños, sus ojos que miraban al suel
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