La bruma se quedó atrás, pero el frío seguía colándose en mis huesos. Caminábamos en silencio, el bosque a nuestro alrededor susurrando con la vida invisible que lo habitaba, como si incluso la naturaleza contuviera el aliento ante lo que estábamos haciendo: abandonando el Norte, huyendo del Consejo, escapando de un destino que parecía sellado.
Ava estaba junto a mí, pero no era la misma mujer que había conocido antes. Sus hombros tensos, sus manos cerradas en puños, sus ojos que miraban al suel