Narrador omnisciente
En las profundidades del norte, más allá de las montañas heladas donde el sol apenas toca la tierra, se alzaba una fortaleza olvidada por el tiempo. Las piedras negras que la formaban parecían absorber la luz, y los bosques circundantes no albergaban más que sombras, sus árboles retorcidos como garras apuntando al cielo. Allí, entre lobos salvajes y nieblas perpetuas, reinaba un licántropo que no juraba lealtad a ningún otro que no fuera él mismo: Darek, el rey de los licá