Alfa Ava
El lobo negro me miraba, los ojos brillantes, llenos de hambre. Un gruñido profundo le vibraba en el pecho, bajo, amenazante, como un tambor de guerra. Frente a él, yo.
Grande, plateada, una loba que apenas estaba conociendo su propio cuerpo, sus propias patas, su propio poder.
Sabía que era más fuerte. Más rápida. Pero también sabía que él tenía algo que yo no: experiencia.
El aire del bosque era denso, helado, cargado de tensión. Lo sentía en cada hoja, cada brizna de hierba, cada pi