Rey Alfa Donovan
El temblor mágico aún flotaba en el aire. Lo había sentido ayer a media tarde.
Una sacudida brutal, cruda, un zumbido que calaba hasta los huesos. Tierra, aire, fuego, agua… todo vibró. Todo reaccionó.
Y yo también.
Porque supe, sin ninguna duda, que era ella.
Ava.
Mi mate.
La mujer a la que no podía tocar.
Me pasé la mano por el rostro, exhalando lentamente. Desde el otro lado del despacho, podía ver mi reflejo en el vidrio oscuro de la ventana: las ojeras marcadas, el ceño fr