Alfa Ava
El despertar fue cruel.
Abrí los ojos en la habitación semi-oscura, las cortinas cerradas dejando pasar apenas un hilo de luz pálida. Me quedé allí, acostada, sintiendo el latido sordo bajo mi pecho, la respiración irregular. Mi mano se deslizó instintivamente sobre mi vientre, aún plano… pero no por mucho tiempo.
Cuatro meses.
Los embarazos de los licántropos duraban apenas cuatro meses.
El pensamiento me golpeó como un puño en el estómago.
Un sollozo se deslizó por mi garganta, uno