La humillación de Alba Torres resonó en los muros de la clínica como un eco sordo. Su fallido intento de sabotaje no solo la había desacreditado, sino que había fortalecido la posición de Clara de manera irreversible. La transmisión en vivo había sido un golpe maestro, una demostración de poder blando que Félix mismo no habría podido ejecutar. La "Doctora" ya no era solo la amante del capo o la madre de sus hijos; era la cara pública de un imperio en transformación, y su autoridad moral era aho