La palabra "Interesante" aún colgaba en el aire, un fantasma digital que confirmaba la presencia del Tejedor de Sombras. Pero Félix no era hombre de quedarse paralizado. La contrajugada del Hombre de Gris —corromper el diluvio de datos— no era una derrota, sino una confirmación. Habían tocado un nervio. Y cuando un enemigo se defiende con tal elegancia desesperada, es porque tiene algo vital que proteger.
"Es suficiente," declaró Félix en el centro de mando, su voz cortando la tensión como un c